NACER DE NUEVO

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Juan 3: 5-6

Cualquiera no puede ser llamado hijo de Dios, porque los verdaderos hijos deben bautizarse en agua para que el Espíritu de Dios habite en sus cuerpos, de lo contrario en vano sería la fe por Dios. Recordemos que la fe nos guía hacer el bien y para hacer el bien es necesario depender más de Él, porque solos no podemos: “la carne es débil pero el espíritu vivifica” esto explica la importancia del bautismo en agua para que el espíritu venga a nosotros y nos ayude a morir todos los días a la carne y el Espíritu Santo habite en nosotros como ese templo puro, agradable y perfecto para Dios.

Antiguamente Jesús mencionó una promesa a sus discípulos antes de morir, resucitar y subir a los cielos, una promesa que hoy nosotros podemos apreciar cuando buscamos más de Dios  y es la promesa acerca de el Espíritu Santo:

Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Juan 16:8-11

El anterior texto, nos muestra la importancia de conocer el espíritu de Dios, porque el espíritu revela los misterios de Dios a través de su palabra y mejor aún nos bendice con sus dones y frutos del espíritu. Por otra parte nos abre el entendimiento para conocer el pecado, la justicia y el juicio, pues cuando creemos en Jesús él nos abre los ojos para entender que esta bien y mal, y que nosotros estamos bajo su gracia para ser salvos, a diferencia del príncipe de este mundo que está más que condenado y todos los que se complacieron haciendo el mal.

Es por esto que nosotros tenemos  la oportunidad de entregar el cuerpo, mente y alma a Dios, y ser libre de las manos del maligno y por supuesto del pecado, porque Jesús ya nos ha justificado para que vivamos hoy y por siempre. A continuación citaremos lo que dice la biblia acerca de los Hijos de Dios:

CREEN, AMAN Y OBEDECEN:

Todo el que cree que Jesús es el cristo ha nacido de Dios y todo el que ama a Dios que engendra, ama también al que ha nacido de él. En esto conocemos que amamos a los Hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Porque en esto consiste en amor a Dios (1 juan 5:1-5) // (Leer más: 1 juan 4:12 / 1 Juan 3:1 /  1 juan 4: 15)

NO SE COMPLACEN HACIENDO EL MAL:

Ninguno que haya nacido de Dios practica el pecado, porque la semilla de Dios permanece en él; no puede practicar el pecado, porque ha nacido de Dios. Así distinguimos entre los hijos de Dios y los hijos del diablo: el que no practica la justicia no es hijo de Dios; ni tampoco lo es el que no ama a su hermano (1 Juan 3:9-10) // (Leer más:1 Juan 3:8 /3 Juan 1:11)

MUEREN A LA CARNE Y VIVEN EN EL ESPÍRITU:

Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva (Romanos 6:1-14) // (Leer más: Romanos 8:14-15 / Gálatas 5:16-26 / Juan 6:63 / 1 Corintios 3:16-17).


Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados Hijos de Dios. Mateo 5:8-9


 

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