PADRE, HIJO Y ESPIRITU

En la primera parte: “conociendo a Dios” descubrimos que es importante saber quién es Dios para saber a quién vamos adorar y a quién vamos a honrar, y más aun cuando existen algunas teorías que no son inspirado por Dios si no por los hombres, en el cual desvían la verdad acerca de la existencia de Dios.

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PH: Néstor Martínez

Has escuchado que el agua tiene tres estados: ¿Sólido, líquido y gaseoso? y que a pesar de sus diferentes estados ¿Sigue siendo agua? Los mismo sucede con Dios, es el mismo Dios en tres estados diferentes pero sigue siendo Dios. En este espacio compartiremos lo que menciona la biblia acerca de Dios Padre, Hijo y Espíritu, es decir, conoceremos al mismo y único Dios en tres estados.

Cuando Jesús el Hijo de Dios vino a este mundo a traer la salvación, no solamente predicó: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” si no que vino hacer la voluntad de su Padre Dios para que muchos a través de sus obras, lograran ver y creer acerca de la existencia de Dios. Además de qué servía hacer lo que pedía la letra o una ley si muchos, fuera de que no cumplían los mandamientos, tampoco sabían quién era  Dios: “Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceréis” (Juan 8:19).

PADRE:

 “Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos” Mateo 23:9

Desde el principio Dios ha sido respetado por el pueblo de Israel y más por su justicia, en el momento de bendecir a los justos y maldecir a los impíos. En el antiguo testamento hay una cantidad de testimonios acerca del Dios Altísimo lo cual nos lleva a conocer directamente cuáles son sus pensamientos y sus obras, de cómo su misericordia y amor abundaba de gran manera pero a la vez como reprendía, disciplinada, castigaba o hasta mataba cuando no había nada que hacer. Este Dios es conocido como el Dios Padre, el que siempre ha estado en los cielos, la autoridad mayor. Por lo siguiente,  esto no significaba que Jesús y el Espíritu Santo estuvieran excluidos todo lo contrario, desde el principio el espíritu de Dios se movía en las aguas y el hijo de Dios “el gran Yo Soy” “el Alfa y el Omega” ya existía y era el primogénito de la creación, la misma imagen del Dios invisible el que nadie lo ha visto sino el Hijo.

HIJO:

Jesús clamó y dijo: “El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió. Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas…” Juan 12: 44-50

Fácil es escuchar y decir el nombre de Jesús,  el hijo de Dios, quién fue crucificado y resucitado entre los muertos. Pero ¿Quién es Jesús? si entenderíamos más allá de las escrituras, comprenderíamos que Jesús desde el principio existía, siendo Dios, se humilló así mismo y se hizo hombre para traer salvación, vida y resurrección para todos aquellos que creyesen en él y estuvieran dispuestos hasta perder su propia vida: “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Juan 11:25-26, Juan 1:1-5, Filipenses 2:8).

ESPÍRITU SANTO:

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. Juan 14:16-17

El Espíritu Santo es nuestro consolador quién nos enseña y nos ayuda a entender las verdades de Dios. Cuando Jesús subió a los cielos para estar con Dios Padre, nos dejó en la tierra el Espíritu Santo de Dios, quién habita en cada persona en el momento de creer en Jesús y conocer al Padre. Cuando esto sucede, estamos permitiendo que el Espíritu de Dios habite en nosotros para que logremos dejar todo lo que a Dios no le agrada y más aún, nos ayude a ser nuevas personas, aquellas que viven en el espíritu y no en la carne (Juan 16:7-8, Romanos 8:26-27, Romanos 8:14-17, Juan 14:20).

Tal vez esto puede sonar algo fuera de lo normal si nunca has sentido ni oído hablar del Espíritu Santo, ni mucho menos has escuchado y tenido un encuentro con Dios. Sin embargo, esto solo se puede vivificar cuando en la  realidad queremos tener ese encuentro y una relación con Él. Permite que Dios actúe en su vida y que Él pueda mostrarle la importancia de vivir,  deja que Él pueda tomar el control no solamente de nuestras vidas si no de nuestros cuerpos, mente y alma, y por supuesto en los malos hábitos que solo nos conducen a vivir en pecado y sin salvación, aprobando en nuestras vidas el gobierno del enemigo.


TEXTOS SOBRE JESÚS


El camino, la verdad y la vida: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6

Mediador: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.1 Timoteo 2:5-6

El primogenito de la creación: Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Colosenses 1:15

Justo: No cometió pecado: el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca. 1 pedro 2:22

Toda autoridad le fue dada:Entonces Jesús se acercó a ellos y les dijo: toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Mateo 28:18

Perdona los pecados: Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados… Marcos 2:10.

Vino por los perdidos: Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. Lucas 5:31

Salva a los permanecen en Él: Si guardais mis mandamientos, permaneeréis en mi amor, como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Juan 15:10

La luz del mundo: Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12


Por esta razón le invitamos a estudiar la biblia pidiéndole a Dios a través de su Espíritu Santo, sabiduría y dirección, para lograr entender que la palabra de Dios no nos enloquece sino que nos lleva hacia la salvación, la palabra no es inspirada por hombres si no por Dios y es fácil de entender cuando le pedimos ayuda a Dios.


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