¿ABRAZANDO EL PECADO?

“Dedícale tiempo a Dios y verás lo difícil que es pecar”

La mayoría de nosotros en medio de nuestra ignorancia hemos creído que el pecado es algo placentero, algo que deleita el alma, complace y sacia toda necesidad que posee cada persona, algunas personas pecan por debilidad, desconocimiento, por placer  y otros fingen no pecar ¿Qué podría ser peor? ¿En qué lugar estamos? ¿Tan santos que no vemos nuestros pecados o tan débiles que preferimos morir con él? 

Para ser libres del pecado basta con conocer a Jesús para que nos liberte, es tan grande el amor de Dios que vino a salvar a los perdidos, para que muchos lograrán ser libres del pecado, solo que muchos han desistido de los caminos de Dios, por el simple hecho de creer en mentiras propias y de otros hombres aquellos que dicen “después de conocer a Dios, eres tan perfecto como para nunca más volver a pecar” y otros afirman “es imposible dejar de pecar, así  que moriremos abrazando el pecado porque somos salvos solo por gracia” ¿sabes cual es la voluntad de Dios? que ninguno de los que Él eligió se pierda, por eso no desista si aún hay pecados en el cuál no has podido soltar. 

A continuación queridos lectores quiero compartirles algunos pasos fundamentales para tener una sana relación con Dios, poder renunciar al pecado y vivir los tiempos de refrigerio en la presencia de Dios:

CONOCER LO QUE ES PECADO

No llamemos pecado a lo que no es pecado, meditemos en la palabra para saber que es pecado. Es importante conocer bíblicamente lo que significa, para que el Espíritu Santo confronte y otorgue el discernimiento del bien y del mal, ante los ojos de Dios y no ante las religiones, tal como dice en Juan 16:8-11.  En el momento que aceptamos a Jesús, es el mismo Espíritu quién nos confronta y examina lo peor de nosotros, y así mismo podamos reconocer nuestros pecados ante Dios y dejar que Él nos trate, para transformarnos y ser nuevas personas nacidas en Jesús // Leer más acerca de lo que es pecado // 

RECONOCE CUALES SON  SUS PECADOS

La humildad y la sinceridad para confesar nos permite hallar misericordia, así como cuando Jesús perdonó a una pecadora, mientras un religioso en su época la juzgaba por su fama y Jesús vio lo que había en su corazón, la sanó resaltando su inmenso amor, haciendo la siguiente comparación:

Y volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Yo entré a tu casa y no me diste agua para los pies, pero ella ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me diste beso, pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite, pero ella ungió mis pies con perfume. Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama.  Y a ella le dijo: Tus pecados han sido perdonados. Los que estaban sentados a la mesa con Él comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste que hasta perdona pecados? Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz.  Lucas 7:36-53

RENUNCIA AL PECADO Y SI ES NECESARIO HUYE DE LAS TENTACIONES

Hay situaciones en el cual pasamos por inadvertidos, y no nos damos cuenta en qué momento Dios nos fortaleció y quitó el pecado que nos asediaba, como hay ocasiones en el cual es inevitable renunciar al pecado porque las tentaciones nos están rodeando. En algunos casos, es preferible huir, cambiar nuestros hábitos de vida de acuerdo al pecado o cualquier otra debilidad, sin dejar de poner la Fe en el único que puede darnos vida y libertad:

Soporta y supera las pruebas:  Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12-15

Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados. Hebreos 2:18

No pequemos voluntariamente: Después de esto Jesús lo halló en el templo y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor. El hombre se fue, y dijo a los judíos que Jesús era el que lo había sanado. Juan 5:14

Porque si pecaremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. Hebreos 10:26-27

NUNCA OLVIDAR LA IDENTIDAD QUE DIOS NOS DIO

Muchos hemos creído que Dios nos ama si dejamos de pecar y es cierto que Dios bendice a sus hijos en la obediencia y no quiere que ninguno se pierda, pero si el día de mañana cualquiera de nosotros nos levantáramos débiles por falta de oración y alimento en su palabra o porque Dios está sacando lo peor de nosotros para amoldarnos, y para colmo de males pecamos ¿Dejaríamos de ser hijos de Dios? ¿Será esto cierto? ¿Cuándo dejamos de ser hijos de Dios?

Uno de nuestras mayores motivaciones como hijos de Dios, es vivir los tiempos de refrigerio en la presencia de Dios, viviendo en santidad y esperanzados de ir a las moradas eternas, pues no queremos que el día de mañana llegue Jesús ¿y nosotros? ¿Haciendo las obras de las tinieblas? eso no estaría bien.

Es por esto que, no puedo afirmar una mentira, sería una persona hipócrita si afirmará que nunca fui débil después de haber conocido a Jesús, porque así lo fue, y sé que hay muchos en esa posición de vergüenza y de querer desistir porque ya no pueden dominar el pecado, por está razón es importante identificar cuál fue la identidad que Dios nos dio, y así mismo como sus hijos logremos tomar decisiones para vivir en el espíritu y no en la carne:  

Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! Romanos 8:15

No volverán a llamarte «Abandonada», ni a tu tierra le dirán «Destruida», sino que tu nombre será «Mi predilecta», y el de tu tierra, «Esposa mía». Porque tú eres la predilecta del Señor, y él será como un esposo para tu tierra. Isaías 62:4

En aquel día —afirma el Señor—, ya no me llamarás: “mi señor”, sino que me dirás: “Esposo mío” Oseas 2:16

Una persona deja de ser llamada hijo de Dios, cuando pierde el temor en Dios y ya no siente vergüenza de su pecado, es aquel que se complace o desiste de seguir por los caminos de Dios.  En las próximas entradas estaremos profundizando más acerca del presente tema 

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Si tienes alguna inquietud o algún comentario por complementar puedes escribirnos

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La clave para vivir en Santidad es estar en la presencia de Dios, todos los días hasta que llegue nuestro fin aquí en la tierra. 

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